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sur le développement des zones arides et semi-arides

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Universidad de Granada (2013)

Caracterización de los procesos de adaptación de hongos formadores de micorrizas a ambientes afectados por la sequía y salinidad y su implicación en la mejora de la tolerancia de las plantas a tales ambientes

Estrada Velasco, Beatriz

Titre : Caracterización de los procesos de adaptación de hongos formadores de micorrizas a ambientes afectados por la sequía y salinidad y su implicación en la mejora de la tolerancia de las plantas a tales ambientes

Characterizacion of the adaptation of mycorrhizal fungi to environments affected by drought and salinity and their implications in the improvement of plant tolerance to such environments

Auteur : Estrada Velasco, Beatriz

Université de soutenance : Universidad de Granada

Grade : Doctoral Tesis 2013

Résumé partiel
La importancia y singularidad ecológica de los ecosistemas mediterráneos adquieren especial relevancia en el territorio español. La conjunción de influencias paleoárticas y paleotropicales han otorgado a la Cuenca Mediterránea una excepcional riqueza vegetal, entre otras, con un elevado nivel de biodiversidad y un número considerable de endemismos. Sin embargo aunque estos ecosistemas sean relativamente estables en ausencia de perturbaciones, poseen una gran fragilidad y baja resiliencia, lo que se traduce en una limitada capacidad de responder a las alteraciones del sistema. Por sus características geomorfológicas y climáticas, así como por la intervención humana, que en zonas concretas y en periodos históricos definidos ha sido decisiva, los procesos de degradación del suelo y de la cubierta vegetal en los ecosistemas en el área mediterránea adquieren unas connotaciones especiales. Estos son los principales obstáculos para la supervivencia y reproducción de las especies vegetales que se encuentran en zonas áridas y semiáridas. España es el país europeo con más extensión de zonas con riesgo de desertificación ocupando las zonas áridas y semi-áridas casi la mitad del territorio nacional. El estrés se debe fundamentalmente a condicionantes climáticos (marcada estacionalidad y coincidencia de estación cálida con estación seca) que produce patrones de lluvia altamente impredecibles que pueden derivar en una limitación hídrica, suelos pobres en nutrientes (nitrógeno y fósforo) con alta variación espacial y temporal y suelos con alta salinidad. El problema de la salinidad se acentúa porque las escasas lluvias anuales son insuficientes para transportar las sales solubles fuera de la zona radical de las plantas. A su vez, los altos niveles de evaporación y radiación solar, característicos de estas regiones, contribuyen a incrementar más la salinidad de los suelos. Las plantas han tenido que desarrollar diversos mecanismos fisiológicos y moleculares para tolerar este tipo de estrés osmótico, como es la salinidad y garantizar el éxito de su adaptación en este ambiente. El conocimiento de tales mecanismos es determinante para poder explotar su potencial uso en programas de restauración y de agricultura asistida. Una de las estrategias que han desarrollado las plantas para tolerar el estrés salino se basa en su asociación con microorganismos rizosféricos (hongos y bacterias). En particular, un componente clave de la microbiota del suelo, son los hongos formadores de micorrizas arbusculares (MA), que se postulan como uno de los factores más influyentes en el mantenimiento de la variabilidad, estabilidad, diversidad y productividad de la cubierta vegetal. La raíces MA exploran mayores volúmenes de suelo, a mayores profundidades y distancias de lo que lo hacen las raíces de las plantas no micorrizadas, para suministrar agua y nutrientes a sus asociados vegetales. Sin duda, los ecosistemas mediterráneos y las peculiares especies de plantas que en ellos se desarrollan, ofrecen un modelo de interés prioritario para desarrollar investigaciones y estudiar el impacto de las asociaciones micorrícicas en el mantenimiento y desarrollo de dichos ecosistemas. Como es bien conocido, las micorrizas, simbiosis hongo-raíz presente en todos los biomas y ecosistemas terrestres desde hace más de 400 millones de años, son fundamentales para que las plantas adquieran nutrientes minerales y agua del suelo, particularmente en condiciones limitantes, así como una mayor resistencia a los estreses ambientales. Se ha demostrado que la mayoría de las plantas dependen de estar micorrizadas para establecerse y prosperar. Más del 80% de las especies de plantas existentes en el Planeta forman simbiosis con micorrizas arbusculares, entre ellas las propias de ecosistemas mediterráneos. El establecimiento de la micorriza no sólo resulta ventajoso para la planta y el hongo, sino que también favorece al ecosistema en su conjunto, ya que mejora la calidad del suelo así como el desarrollo, la diversidad y la productividad de la cubierta vegetal.

Mots Clés : Hongos Micorrizas Microbiología

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Page publiée le 19 novembre 2014, mise à jour le 11 février 2019